martes, 17 de enero de 2012

CALLEJON - PARTE I

    Julieta cruzaba ágilmente el parque para llegar a casa de él. Tenía la sensación que alguien la seguía, que unos ojos se clavaban en su desnudo y alargado cuello, pero no, tras ella sólo corría el viento tibio amenzante de lluvia. No era tarde, sin embargo las noches de invierno comienzan tan temprano que las calles prontamente quedan desnudas de sus citadinos, esperando llegar pronto a casa para tener esa sensación de calorcito que da el hogar. Había recorrido tantas veces esas calles, en forma de tablero de ajedrez, era imposible perderse en el legado urbano español de su ciudad natal, sin embargo esa noche giró a la derecha quién sabe dónde. Probablemente, la sensación de compañía la hizo errar y entrar en aquel oscuro callejón. Sólo podía divisar un foco en mal estado que iluminaba la calle en forma intermitente. Por un momento pensó estar perdida, pues esa no era la calle de su novio, sin embargo bastó un segundo para pasar de la sensacion de lo desconocido a lo familiar. Algo había en ese "lugar" que la paralizaba, la mantenía atraída y le impedía dar vuelta y retomar su destino. Miró sobre su hombro y vio aquel portón oscuro. Supo inmediatamente que había estado allí. Esa sensación de angustia y emoción que nos trae volver a los lugares importates de nuestras vidas le invadió. Una tibia sensación subió desde su entrepiernas, pasó dejando maripositas en su "guatita" y de golpe se quedó ahí dentro en su pecho. Su corazón trabajaba a mil por hora, agitado. Un calor estremecía su a veces inerte cuerpo, algo inexplicable, una delicia.
    Julieta no era de aquellas mujeres que se dejan llevar por la pasión, las apariencias o por el momento. Tuvo la capacidad de sobreponerse rápidamente a toda esa excitante sensación y buscar el regreso a casa de él. Dio media vuelta y dejando aquel faro en mal estado a su espalda, supo exactamente dónde debíar ir y qué debía hacer.  No le dio mas vuelta al asunto.
    Llegó a casa de él y como si nada golpeó su puerta. Lo besó con cierto descuido, las cenizas eran más que el fuego que había ardido en aquella casa hace años atrás... 

POLILLA

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