Yo sabía que tenía que pasar, pues conforme los años avanzan la probabilidad aumentaba!!. Nunca me preocupe mucho de cuándo, dónde, ni con quién sería, porque la verdad es que a mis según yo “joviales años” lo miraba suuuuper lejano. Asumía que “algún día pasaría, pero después poh”. Mi, a veces distraído cerebro, procesaba que el hecho era algo normal que en algún momento de la vida se tendría que presentar (claro que más tarde que temprano).
Terminábamos una entretenida tarde de amigos chilenos en casa de unos coterráneos y ya comenzábamos con el ritual de despedida criollo nuestro: besos en la mejilla ivan y venian, abrazos por aquí y por allá, apretones de mano los caballeros y los niños llorando para evitar la triste separación. Fue entonces que ocurrió. Dentro de la ruidosa despedida, se me acerca en cámara lenta aquel adolescente y en acto de muuuucho “RESPETO” y “DISTANCIA” me dice: “Chao tía”. Yo cual Yayita de Condorito quedé “plop”.
“Qué?”- pensé yo. “Como es posible si luzco como una de sus quinceañeras amiguitas, casi no hay diferencia con ellas, soy igual de bacán… igualita en todo a esas chiquillas (mi juventud estaba a la vuelta de la esquina. - qué onda?).
Me terminé de despedir en completo estado de shock, el supuesto acto de ultra respeto del cabro wueón, había resultado la peor ofensa recibida… me había dicho “VIEJA” (y por último Vieja cu---, porque vieja no, pero lo otro si poh!!.. Ajajá).
En fin, me tuvo varios meses pensando que eso debió haberme pasado cuando yo hubiese sido mayor, cuando hubiera sido y lucido, mas “señora”. Pero como la vida nos muestra siempre el mejor de los escenarios para sacar la mejor de las experiencias, hice un raconto con la imagen de mi mamá junto a sus treintonas amigas y recordé que yo las veía como "viejas" y les decía el "hola tía" y "chao tía".
Entonces todo tuvo sentido y la sensacion de vieja se me renovó por una de mujer madura, que no podía menos que sentirme orgullosa de tener estos nuevos sobrinos que mantienen las tradiciones de mi tierra y que con respeto, te saludan y despiden con un afectuoso besito en la cara y te dice “Hola o Chao tía.”
POLILLA

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