recordó cuando insistió a su cabellero que la vida por un prisma sólo miraría.
Cómo era posible que con tanta prontitud, sentimiento alguno por ella hubiera florecido.
Aquella "señorita" no sabía de amores así tan repentinos.
El tiempo pasó innegablemente para ella también y cada vez que miraba atrás se preguntaba por qué no lo había retenido, por qué lo dejó ir... Había sido tan suyo como nadie lo había sido en toda su vida, porque aunque nunca consumaron su pasión, él le había dado su alma y su corazón
y eso la convertia en la "señorita" de su amor...
Aquellos cálidos besos no se borraban de su boca, seguía sientiendo tibio, húmedo, agradable y hermoso... conforme se alejaba el día en que se habían dicho adiós, más sentía que de algo se le había despojado... probablemente era eso lo que la gente llamaba "pena de amor". A sus otoñales años esa era entonces, su primera pena de amor.
Ese día ella lo lloró, y lloró largamente!!! Tuvo que detener su día y llorar tranquila por él. Más bien por ella misma, por lo que tenía dentro de su pecho y sabía que no se iría fácilmente.
Ese día lloró por el "nosotros", por ese "nosotros" que no pudo ser y que sólo Dios sabe lo hermoso que habría sido. Porque aunque mientras él aún la amaba, la había arrancando con todas sus viriles fuerzas de su vida...
Ese día lloró.
...por esa amistad que habían ahogando para salvarse a sí mismos y seguir al menos con vida.
...por lo que algún día sintieron.
...por lo que algún día Dios les había regalado... por lo que algún día él y ella se habían permitido.
...por la delicia que encontraron sus carnosos y femeninos labios en su boca.
...porque habían vuelto a la vida uno gracias al otro.

Lloró con gemidos por saber que aquel caballero siempre sería de ella, pero que no podría tenerlo.
Lloró porque aunque él no quisiera sería su "señorita" hasta que sus ancianos años le hicieran olvidarla.
Lloró por haber hecho que la amara y no haberlo elegido.
Lloró por haberlo hecho sentir que no era digno de su amor.
Lloró porque en realidad era ella quien no sabía como amarlo, no sabía como responder a ese amor tan sencillo y limpio que su caballero le había entregado de un día para otro.
Lloró porque sabía que lo habia perdido, sólo hubiera bastado con haberlo jalado y hubiera sido de ella.
Lloró porque cuando dijo que le estaba doliendo, él no se acercó y la dejó sola con su merecido dolor.
Lloró porque en lo más recondito de su ser todavía soñaba con aquel viaje juntos.
Lloró porque seguía vistiéndose para él, con la secreta esperanza que llegara el día en que la desvistiera leeeentamente...
Lloró porque moría de celos de quien lo acompañaba en ese momento.
Lloró porque nunca más pudo dormir tranquila, estaba en su mente antes de dormir, en sueños y al despertar.
Lloró porque lo extrañaba a rabiar.
Lloró porque él no creyó en su amor... porque no le había llegado nada de ese amor de "señorita", sólo su indesicion.
Lloró poque él le había enseñado a quererse más y ahora sin él se sentía más pequeña que antes...
Ella lloró y lloró.
Con ojos hinchados y cargando con el dolor su pecho se durmió.
Al día siguiente la encontraron ahogada en su propio llanto, mientras flotaba en él una nota que decía:
"Gracias a ti....
Por todo lo que me diste.
Por ser tú... sólo tú.
Por tu dulce compañía.
Por tu alegría.
Por tus palabras.
Por haberme hecho volar.
Por tu belleza.
Porque tú me hiciste feliz.
Gracias!..... Gracias por todo..
SIEMPRE SERAS MI "SEÑORITA"...
y nunca! ni en mis ancianos años te voy a olvidar...
Aún me duele, claro y cómo no! Y mucho más de lo que tú crees....
Sé feliz! Haz las cosas por ti y no por las demas... Al final de todo, sólo te tienes a ti.
Eres preciosa nunca lo olvides.
... y por último, me hiciste llorar...hacia años que no lloraba......
POLILLA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario