jueves, 8 de marzo de 2012

CANCION DE UNA DESPEDIDA

Aquella "señorita" que algún día creyó que todo era una fanatasía,
recordó cuando insistió a su cabellero que la vida por un prisma sólo miraría. 
Cómo era posible que con tanta prontitud, sentimiento alguno por ella hubiera florecido.
Aquella "señorita" no sabía de amores así tan repentinos. 
El tiempo pasó innegablemente para ella también y cada vez que miraba atrás se preguntaba por qué no lo había retenido, por qué lo dejó ir... Había sido tan suyo como nadie lo había sido en toda su vida, porque aunque nunca consumaron su pasión, él le había dado su alma y su corazón
y eso la convertia en la "señorita" de su amor...

Aquellos cálidos besos no se borraban de su boca, seguía sientiendo tibio, húmedo, agradable y hermoso... conforme se alejaba el día en que se habían dicho adiós, más sentía que de algo se le había despojado... probablemente era eso lo que la gente llamaba "pena de amor". A sus otoñales años esa era entonces, su primera pena de amor.

Ese día ella lo lloró, y lloró largamente!!! Tuvo que detener su día y llorar tranquila por él. Más bien por ella misma, por lo que tenía dentro de su pecho y sabía que no se iría fácilmente.
Ese día lloró por el "nosotros", por ese "nosotros" que no pudo ser y que sólo Dios sabe lo hermoso que habría sido. Porque aunque mientras él aún la amaba, la había arrancando con todas sus viriles fuerzas de su vida...

Ese día lloró.
...por esa amistad que habían ahogando para salvarse a sí mismos y seguir al menos con vida.
...por lo que algún día sintieron.
...por lo que algún día Dios les había regalado... por lo que algún día él y ella se habían permitido.
...por la delicia que encontraron sus carnosos y femeninos labios en su boca.
...porque habían vuelto a la vida uno gracias al otro.


Lloró con gemidos por saber que aquel caballero siempre sería de ella, pero que no podría tenerlo.
Lloró porque aunque él no quisiera sería su "señorita" hasta que sus ancianos años le hicieran olvidarla.
Lloró por haber hecho que la amara y no haberlo elegido.
Lloró por haberlo hecho sentir que no era digno de su amor.
Lloró porque en realidad era ella quien no sabía como amarlo, no sabía como responder a ese amor tan sencillo y limpio que su caballero le había entregado de un día para otro.
Lloró porque sabía que lo habia perdido, sólo hubiera bastado con haberlo jalado y hubiera sido de ella.
Lloró porque cuando dijo que le estaba doliendo, él no se acercó y la dejó sola con su merecido dolor.
Lloró porque en lo más recondito de su ser todavía soñaba con aquel viaje juntos.
Lloró porque seguía vistiéndose para él, con la secreta esperanza que llegara el día en que la desvistiera leeeentamente...
Lloró porque moría de celos de quien lo acompañaba en ese momento.
Lloró porque nunca más pudo dormir tranquila, estaba en su mente antes de dormir, en sueños y al despertar.
Lloró porque lo extrañaba a rabiar.
Lloró porque él no creyó en su amor... porque no le había llegado nada de ese amor de "señorita", sólo su indesicion.
Lloró poque él le había enseñado a quererse más y ahora sin él se sentía más pequeña que antes...

Ella lloró y lloró.

Con ojos hinchados y cargando con el dolor su pecho se durmió.
 Al día siguiente la encontraron ahogada en su propio llanto, mientras flotaba en él una nota que decía:
"Gracias a ti....
Por todo lo que me diste.
Por ser tú... sólo tú.
Por tu dulce compañía.
Por tu alegría.
Por tus palabras.
Por haberme hecho volar.
Por tu belleza.
Porque tú me hiciste feliz.
Gracias!..... Gracias por todo..
SIEMPRE SERAS MI "SEÑORITA"...
y nunca! ni en mis ancianos años te voy a olvidar...
Aún me duele, claro y cómo no! Y mucho más de lo que tú crees....
Sé feliz! Haz las cosas por ti y no por las demas... Al final de todo, sólo te tienes a ti.
Eres preciosa nunca lo olvides.
... y por último, me hiciste llorar...hacia años que no lloraba......


POLILLA

martes, 17 de enero de 2012

CALLEJON - PARTE I

    Julieta cruzaba ágilmente el parque para llegar a casa de él. Tenía la sensación que alguien la seguía, que unos ojos se clavaban en su desnudo y alargado cuello, pero no, tras ella sólo corría el viento tibio amenzante de lluvia. No era tarde, sin embargo las noches de invierno comienzan tan temprano que las calles prontamente quedan desnudas de sus citadinos, esperando llegar pronto a casa para tener esa sensación de calorcito que da el hogar. Había recorrido tantas veces esas calles, en forma de tablero de ajedrez, era imposible perderse en el legado urbano español de su ciudad natal, sin embargo esa noche giró a la derecha quién sabe dónde. Probablemente, la sensación de compañía la hizo errar y entrar en aquel oscuro callejón. Sólo podía divisar un foco en mal estado que iluminaba la calle en forma intermitente. Por un momento pensó estar perdida, pues esa no era la calle de su novio, sin embargo bastó un segundo para pasar de la sensacion de lo desconocido a lo familiar. Algo había en ese "lugar" que la paralizaba, la mantenía atraída y le impedía dar vuelta y retomar su destino. Miró sobre su hombro y vio aquel portón oscuro. Supo inmediatamente que había estado allí. Esa sensación de angustia y emoción que nos trae volver a los lugares importates de nuestras vidas le invadió. Una tibia sensación subió desde su entrepiernas, pasó dejando maripositas en su "guatita" y de golpe se quedó ahí dentro en su pecho. Su corazón trabajaba a mil por hora, agitado. Un calor estremecía su a veces inerte cuerpo, algo inexplicable, una delicia.
    Julieta no era de aquellas mujeres que se dejan llevar por la pasión, las apariencias o por el momento. Tuvo la capacidad de sobreponerse rápidamente a toda esa excitante sensación y buscar el regreso a casa de él. Dio media vuelta y dejando aquel faro en mal estado a su espalda, supo exactamente dónde debíar ir y qué debía hacer.  No le dio mas vuelta al asunto.
    Llegó a casa de él y como si nada golpeó su puerta. Lo besó con cierto descuido, las cenizas eran más que el fuego que había ardido en aquella casa hace años atrás... 

POLILLA

jueves, 12 de enero de 2012

LA PRIMERA VEZ DUELE...

Yo sabía que tenía que pasar, pues conforme los años avanzan la probabilidad aumentaba!!. Nunca me preocupe mucho de cuándo, dónde, ni con quién sería, porque la verdad es que a mis según yo “joviales años” lo miraba suuuuper lejano. Asumía que “algún día pasaría, pero después poh”. Mi, a veces distraído cerebro, procesaba que el hecho era algo normal que en algún momento de la vida se tendría que presentar (claro que más tarde que temprano).

Terminábamos una entretenida tarde de amigos chilenos en casa de unos coterráneos y ya comenzábamos con el ritual de despedida criollo nuestro: besos en la mejilla ivan y venian, abrazos por aquí y por allá, apretones de mano los caballeros y los niños llorando para evitar la triste separación. Fue entonces que ocurrió. Dentro de la ruidosa despedida, se me acerca en cámara lenta aquel adolescente y en acto de muuuucho “RESPETO” y “DISTANCIA” me dice: “Chao tía”. Yo cual Yayita de Condorito quedé “plop”.



Qué?”- pensé yo. “Como es posible si luzco como una de sus quinceañeras amiguitas, casi no hay diferencia con ellas, soy igual de bacán… igualita en todo a esas chiquillas (mi juventud estaba a la vuelta de la esquina. - qué onda?).

Me terminé de despedir en completo estado de shock, el supuesto acto de ultra respeto del cabro wueón, había resultado la peor ofensa recibida… me había dicho “VIEJA” (y por último Vieja cu---, porque vieja no, pero lo otro si poh!!.. Ajajá).

En fin, me tuvo varios meses pensando que eso debió haberme pasado cuando yo hubiese sido mayor, cuando hubiera sido y lucido, mas “señora”. Pero como la vida nos muestra siempre el mejor de los escenarios para sacar la mejor de las experiencias, hice un raconto con la imagen de mi mamá junto a sus treintonas amigas y recordé que yo las veía como "viejas" y les decía el "hola tía" y "chao tía".

Entonces todo tuvo sentido y la sensacion de vieja se me renovó por una de mujer madura, que no podía menos que sentirme orgullosa de tener estos nuevos sobrinos que mantienen las tradiciones de mi tierra y que con respeto, te saludan y despiden con un afectuoso besito en la cara y te dice “Hola o Chao tía.”

POLILLA

miércoles, 11 de enero de 2012

"SEÑORITA"

Qué puede hacer una señorita para "hacerle el día" a tan galán caballero?.
Acaso dirá usted que esta señorita tiene algún encanto no descubierto por la misma?.
Quiere decir usted que la señorita podría elevar su alma con un "Te quiero"?
No, no lo creo. Es sólo que usted la vida la está mirando por un gran prisma.

Qué dice? Que he sido yo quien le ha robado su corazón?
Por favor, guarde en un un cajón tan enorme imaginación.
Perdón... insiste que he sido yo quien roba sus suspiros?
Mal entiende mi mirada de ojos café... mejor de un giro!!!

Asómese ante tan distinguida señorita y sugierale su error.
Señor, a tan delicada dama no debería inducir en su corazón un temblor.
Que el rubor de mi cara dice otra cosa?.
Que mi pecho se acelera cual aleteo de mariposa?

No se vaya señor...! una confesión tiene esta señorita:
"Cada vez que lo veo confieso le pongo esa carita.
Cada vez que lo veo confieso le provoco.
Cada vez que lo veo confieso  intento volverlo loco.

A mis pies quiero que usted rendido caiga,
para que a mi vida el amor de vuelta traiga.